El mundo michoacano de Fray Maturino Gilberti, escrito por Rodrigo Martínez Baracs, nos transporta al convulso siglo XVI en Michoacán, un período marcado por la devastación de la población indígena a causa de epidemias y la opresión colonial. En medio de este escenario desolador, se levanta la figura de fray Maturino Gilberti, un franciscano que, junto a otros frailes como fray Jerónimo de Alcalá, se dedicó a aprender las lenguas indígenas y a producir gramáticas, vocabularios y textos cristianos en colaboración con sus alumnos nativos. Esta obra destaca la labor pionera de estos religiosos, quienes, en un contexto de destrucción, realizaron un aporte fundamental al conocimiento y a la preservación cultural que, paradójicamente, surgió en medio de la catástrofe. El mundo michoacano de Fray Maturino Gilberti es una ventana a un proceso de transformación intensa y reveladora que permitió la documentación y comprensión de las culturas indígenas en un entorno cambiante y hostil.